Probablemente, cuando publique este post, la obra ARTE Y TÉCNICA DEL ALEGATO EN JUICIO,  Conversaciones entre un abogado veterano y una abogada junior, estará llegando a las librerías, lo que supone para mi una enorme satisfacción, pues ver cómo se materializa esta nueva apuesta por compartir las experiencias que voy adquiriendo cada día, no deja de ser ilusionante y motivante.

Ante este evento, he querido aprovechar esta ocasión para compartir con vosotros uno de los apartados del libro, de forma que no sólo conozcáis el estilo dialogado en que está escrito, sino igualmente examinar un tema de notable importancia como es el referido a las ventajas de estructurar debidamente el alegato.

Por otro lado, me gustaría invitaros a la presentación del libro que se llevará a cabo el próximo día 12 de marzo a las 19,30 en el Colegio de Abogados de Sevilla (como reza la invitación), donde, si toda va bien, tendré la oportunidad de saludaros a los que podáis asistir.

Sin más preámbulos, aquí tenéis el texto prometido:

“Alicia esperaba en la sala de juntas muy motivada, lo que se percibía claramente en su rostro. ¿La razón? Le gustaba bastante el tema de hoy, pues había trabajado a fondo en el mismo y había concluido que una buena estructuración del informe oral es el basamento imprescindible para que el edificio del discurso pueda alcanzar su finalidad. Además, el análisis de las partes en las que se divide un discurso le había ayudado a comprender mejor los elementos que deben formar parte del informe oral.

Discurría Alicia en estos pensamientos cuando entró Juan portando su carpeta y dirigiéndole una amplia sonrisa.

  • ¿Qué tal Alicia? –preguntó–, ¿cómo tienes preparada la materia de hoy?
  • Pues la verdad, creo que bien, estoy muy satisfecha con la información recopilada.
  • Estupendo –dijo Juan alzando un poco el tono de voz–. ¿Qué te parece si comenzamos con la importancia de la estructuración de todo discurso?

Alicia, comprendió inmediatamente la insinuación (ya iba conociendo a Juan) y comenzó con su respuesta.

  • Verás, para que el informe del orador cumpla con su objetivo, debe transmitirse de forma ordenada y coherente, pues para alcanzar su eficacia persuasiva debe respetar ciertas reglas oratorias que se articulan con la división del informe mediante diversas partes perfectamente ensambladas.
  • ¡Un momento! –interrumpió Juan sonriendo–, te veo embalada, ¿qué pasa que te lo has preparado a conciencia?
  • Bueno –respondió Alicia tímidamente–, la verdad es que es un tema que me gusta bastante y he tomado algunas notas…
  • Ok, pues continúa –dijo Juan animado.
  • Tradicionalmente, la división del informe tiene su origen en tiempos de la Roma Imperial, pues fue Quintiliano[1] quien estableció la división clásica del informe que ha llegado a nuestros días con algunas variaciones.
  • A ver si me acuerdo –interrumpió Juan–, exordio, división, narración, argumentación y refutación y epílogo…
  • Efectivamente, esas son las partes en las que debe estructurarse el discurso forense, ¿te digo la función de cada una de las partes?
  • ¡Cómo no! –Juan se iba animando.
  • Mediante las partes en las que se divide el informe –arrancó Alicia– conmoveremos y atraeremos la atención del auditorio (exordio); transmitiremos la noción de orden de nuestro discurso (división); expondremos los hechos que sustentan nuestra pretensión (narración); examinaremos la prueba y argumentaremos nuestra tesis y refutaremos la contraria para, finalmente, concluir resumiendo las ideas principales de nuestra defensa (epílogo).
  • Efectivamente, mejor dicho, imposible –dijo Juan aplaudiendo suavemente–. ¿Y cuáles son los beneficios de estructurar el informe?
  • Verás Juan –respondió Alicia–, según he tenido ocasión de leer, todo discurso debe ser no solo comprensible para el auditorio, sino que además debe ser transmitido de forma que este pueda seguirlo con cierta comodidad, y para ello es fundamental que las diversas ideas se transmitan de forma ordenada, y esto solo se logra a través de una correcta estructura en la que cada una de las partes cumpla con su cometido. De hecho, la mente del ser humano está diseñada para asimilar mejor la información si esta se ordena y estructura de forma coherente, lo que en el discurso se alcanza a través de una buena estructuración.
  • Totalmente de acuerdo, tu razonamiento nos lleva a poder epigrafiar los principales beneficios de la estructuración del discurso (y extrayendo una nota de su carpeta, comenzó a leerlos).

1º Orden y coherencia en la exposición.

2º Concreción de las ideas principales de nuestro alegato.

3º Facilidad para retener las ideas principales y exponerlas oralmente.

4º Concede a la exposición una idea de unidad.

5º Aporta flexibilidad al informe, permitiendo, en algunos casos, la supresión de determinadas partes.

Como ves –continuó Juan– todas estas ventajas hacen muy recomendable la estructuración del informe, puesto que basta con una primera lectura para comprobar que, efectivamente, servirán de una inestimable ayuda al letrado durante su exposición en sala.

  • Una duda que me asalta Juan –intervino Alicia.
  • Dispara –gesticuló Juan apuntándole con el dedo.
  • Verás, si hoy en día, por razones del colapso judicial en el que nos encontramos, nos vemos obligados a elaborar informes breves y concisos, ¿no crees que introducir tantas partes en el discurso puede hacerlo más complejo y extenso?
  • Al contrario –respondió Juan–, un informe bien estructurado será conciso, al ir al grano y centrarse en los aspectos fundamentales de las ideas que queremos transmitir y, además, será muy flexible y adaptable, pues en función de las circunstancias, podremos eliminar las partes que consideremos puedan omitirse.
  • Entendido –dijo Alicia tomando algunas notas.
  • Vista la división del informe –dijo Juan–, a continuación, vamos a examinar las diversas partes del mismo, no sin antes advertirte que la que vamos a ver a continuación es la división tradicional que podremos cambiar, alterar, modificar o suprimir según nos convenga. De lo que se trata es de que dispongamos de un modelo a seguir cuando nos interese”

[1] . Quintiliano, Marco Fabio. «Instituciones oratorias, librería y casa» Editorial Hernando SA. 1942.