Categoría: Articulos Legaltoday.com

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La narración de los hechos o el pálpito que da vida al alegato.

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La narración es la parte del informe oral en la que exponemos de forma ordenada los hechos no controvertidos y los controvertidos que consideramos han quedado probados, y sobre los que ha de recaer el fallo de la resolución judicial. Por lo tanto, a través de la narración, instruimos al juez en la noticia de los hechos del pleito o la causa.

La narración constituye una fase de suma importancia en la división del informe oral, ya que de los hechos que queden probados va a depender el sentido del fallo judicial, por lo que es obvio que durante la narración la atención del tribunal estará concentrada en nuestra exposición, lo que exige el respeto a una serie de principios que han de gobernar esta fase del discurso forense:

1º.- La narración de los hechos, o lo que es lo mismo, el relato objeto de la narración ha de quedar separada de las valoraciones y de los argumentos jurídicos, pues tiempo habrá para hacerlo durante la argumentación. En esta fase nos limitaremos por tanto a narrar hechos, hechos que desde nuestra perspectiva, constituyen la base fáctica de nuestra pretensión y de nuestros argumentos.

2º.- La expresión debe ser firme, categórica,

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Dos ejemplos de atención al cliente: ¿con cuál te quedas?

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Hoy me gustaría ilustraros a través de dos ejemplos la diferencia entre un mal y un buen servicio al cliente por parte de un despacho de abogados, debiendo significar que ambos constituyen pura ficción, si bien es posible que, de alguna forma, nos veamos representados en ambos.

La finalidad no es otra que hacernos reflexionar sobre la importancia que tiene lograr que cuando el cliente salga del despacho, disponga de una percepción positiva del mismo y de los servicios que prestamos.

Sin más preámbulos, examinemos ambos ejemplos:

Primer escenario

Nuestra clienta, llamada Josefa, tras la recomendación de una amiga, decidió llamar al despacho de don José para pedirle una cita con idea de hacerle una consulta sobre un asunto de su interés. Cuando llamó por teléfono, le dieron cita para una semana, dirigiéndose por tanto al despacho el día y a la hora exacta.

Tras llamar al timbre y esperar un periodo de tiempo que le pareció quizás excesivo, escuchó algo similar a unos pasos corriendo detrás de la puerta cuando, por fin, ésta se abrió y doña Josefa pudo contemplar el rostro de una recepcionista que con cara de absoluta indiferencia le preguntaba qué deseaba, Josefa, le respondió que tenía cita con don José a las seis.

La recepcionista la acompañó a una pequeña sala en la que

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¿Es conveniente citar jurisprudencia durante la exposición del alegato?

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La cita de jurisprudencia por parte del abogado durante la exposición del informe oral no deja de ser una cuestión controvertida. Abona dicha afirmación la existencia de opiniones diversas y, a veces contradictorias, mostradas por jueces y abogados sobre su necesidad, conveniencia y forma de exposición.

Ciertamente, la cuestión no es trivial, pues si examinamos la regulación del informe oral en los diversos órdenes jurisdiccionales, se observa como punto transversal a todas ellas la necesidad de arrojar luz en relación con los hechos y fundamentos jurídicos en los que las partes apoyen sus pretensiones una vez practicadas las pruebas pertinentes, lo que supone lógicamente un razonamiento fundado en argumentos de técnica jurídica en el que deberá emplear la cita a leyes, doctrina y jurisprudencia.[1]

Expuesto lo anterior, y sin entrar a considerar las diversas posiciones anunciadas, será objeto del presente post fijar mi posición en cuanto a cómo debe efectuarse la cita de jurisprudencia durante la exposición del informe oral, dejando también señaladas aquellas formas que considero incorrectas y que, por tanto, no serán bien recibidas por el juez.

Para abordar este tema, lo primero que hemos de resaltar es que todo informe oral, para captar el interés y la atención del juez, debe reunir una serie de características que podrían resumirse en concreción, claridad, brevedad, estructura y una construcción flexible y atractiva, por lo que todo abogado, a la hora de elaborar el informe, debe dar cabida a dichos rasgos distintivos, evitando así introducir elementos que quiebren dicha armonía.

¿Rompe la cita de jurisprudencia dicha armonía?

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Paco Segura Fernández-Arias, un abogado de raza, sigue con nosotros.

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Con sólo 47 años, nos dejó un viernes por la noche mientras trabajaba en su despacho cerrando algunos expedientes que habían quedado pendientes tras una jornada agotadora.

Amor por su profesión, entrega y entusiasmo; el mejor soldado que pudiera desear un general en plena batalla…

Hace un rato lo hemos despedido, y el vacío con el que llegué a Madrid, se ha tornado a mi regreso, no sé cómo decirlo, en una pena profunda pero llena de orgullo, pues así me he sentido por haberlo conocido. Ver y escuchar a sus familiares y amigos, cómo lo recordaban, con qué cariñó hablaban de él, ha sido toda una lección de amor…

¡Qué importante es en esta vida ser, como decía Machado, una persona en el buen sentido de la palabra, buena…!

A Paco lo conocí hace cuatro años cuando presentaba un libro en la Librería Cívitas. Una vez concluida la presentación, se abrió el turno de preguntas,…

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El entusiasmo del abogado.

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La palabra entusiasmo, que procede del griego enzeos (endiosado) y del latín enthous (inspirado por los dioses), está compuesto por “en” (en) y “Theos” (Dios), etimología que ya nos anuncia el significado de entusiasmo como exaltación o excitación del ánimo provocado por una cosa que nos cautiva, o el fervor, ardor o afán al hacer algo.

Así entendido, ya podemos afirmar que el entusiasmo es un elemento fundamental en el quehacer diario del abogado y muy especialmente en el del abogado litigante, aspecto que a continuación pretendemos examinar.

El entusiasmo del abogado litigante no es más que su absoluta compenetración con la materia objeto de su intervención, afinidad que puede asimilarse a una especie de amor y pasión por la misma, y que viene precedido por su riguroso conocimiento, estudio y preparación en unas condiciones anímicas favorables.

El entusiasmo tiene para el abogado innumerables consecuencias positivas entre las que destacaremos las siguientes:

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Bajo la toga el abogado debe llevar coraza…y un gran corazón

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La Abogacía, que no es otra cosa que lo que vivimos y sentimos los abogados, viene representada por múltiples aspectos en los que se encuentran personas, conductas y situaciones que se sucederán a lo largo de nuestra vida profesional… [1]

La sentencia favorable, merecida e inmerecida.
El cliente leal, comprensivo y cumplidor.
El juez que me escucha atento y cordial.
El oficial amable, que me ayuda en mis gestiones.
El testigo honesto, que me dice la verdad.
El perito imparcial.
Y el sincero reconocimiento de nuestro trabajo.
Pero también hallamos en nuestro diario devenir con…
La sentencia desfavorable, sea injusta o merecida.
El cliente desagradecido e insensato.
El juez que me ignora mientras informo.
El oficial desabrido y poco colaborador.
El testigo que miente.
El perito parcial.
Y  la crítica apasionada y ciega a nuestro trabajo.
Y, como no,… Lexnet.

En definitiva, todo lo expuesto representa lo que los abogados vivimos en el día a día, y que, por suerte o por desgracia, tenemos que agradecer, pues nos vamos forjando entre sistemáticas contradicciones, justicia e injusticia; verdad y mentira; alegría y decepción…

Por ello, bajo la toga, que nos hace iguales…

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En juicio, a veces la mejor pregunta es la que no se hace

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Una de las deficiencias más acusadas que se observan durante el interrogatorio realizado a una parte, testigo o perito, radica en que las preguntas formuladas no aportan nada a la línea de defensa de quien interroga.

En ocasiones, estas preguntas superan el control de legalidad, aunque a efectos del interrogatorio resultan inocuas e intrascendentes en su conjunto y contexto; en otras ocasiones, se enfrentarán a la interpelación más que justificada del juez:

Sr. Letrado, esa pregunta ya ha sido respondida anteriormente.

Abogado, esa pregunta es impertinente.

Sr. Letrado, concrete su pregunta.

Alguna pregunta más Sr. Letrado…

Esta práctica trae su causa en una defectuosa preparación del interrogatorio, falta que, a su vez, deriva de la ausencia de un objetivo claro y preciso a la hora de abordar todo interrogatorio. Unido a lo anterior, encontramos una costumbre bastante perniciosa, por la cual el abogado se siente “obligado” a interrogar y no dejar pasar la ocasión sin intervenir (quizás en la confianza de poder obtener algún resultado, lo que los anglosajones denominan ir de fishing expedition o porque el cliente, presente en el juicio, no ha sido advertido de la posibilidad estratégica de no preguntar).

Sin embargo, podemos afirmar que dicha práctica es contraproducente y perniciosa para la defensa, afirmación que se resume perfectamente en el dicho “A veces, la mejor pregunta es la que no se hace”. Y si éste no queda claro, hay otro más elocuente: “No existen malas respuestas, sino malas preguntas”.

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Señor Letrado, tiene quince segundos para ir concluyendo su informe.

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Hoy nos hacemos eco de una sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Madrid de fecha 12 de julio de 2016, que aborda un tema de notable trascendencia en la práctica forense de jueces y abogados: la exposición del informe oral y la íntima vinculación del mismo con el derecho a la tutela judicial efectiva. A la vista de los hechos y fundamentos de la citada resolución, el presente post se dividirá en dos partes bien distintas: una primera, en la que resumiremos el contenido y conclusiones que aporta la sentencia; y, otra, en la que realizaremos algunas reflexiones sobre la materia.

Contenido y conclusiones de la sentencia.

Partiendo de los hechos recogidos en la propia resolución (constatados a través de la grabación del acto de una vista) se constata cómo la Juez de instancia, tras diez minutos de informe del Letrado de la defensa le requiere para que vaya finalizando su informe, y transcurrido un minuto le conmina a que finalice su informe en quince segundos que es cuando efectivamente le interrumpe definitivamente, dando como razón para dicha interrupción y finalización el que un informe oral no puede durar más tiempo que la celebración de la prueba, por lo que la Juzgadora de instancia da por terminado el juicio oral.

A resultas de esta decisión, el letrado de la defensa quedó sin poder desarrollar tres de las cuatro infracciones por las que su cliente era acusado por el Ministerio Fiscal, el delito de negativa a someterse a las pruebas de alcoholemia, el delito de atentado y un delito leve de lesiones, habiendo invertido diez minutos en desarrollar su exposición respecto del delito contra la seguridad del tráfico consistente en la conducción de bebidas alcohólicas.

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La hoja de encargo en un abrir y cerrar de ojos (Incluye formulario)

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Hoy dedicamos nuestro post a conocer las estipulaciones esenciales de toda hoja de encargo profesional. Para ello, resumiremos brevemente el contenido de las estipulaciones más importantes, información ésta que podéis cotejar con la hoja de encargo que acompañamos a modo de formulario.

Lógicamente, y dada la libertad de forma (y de uso, si bien es muy recomendable), el formulario que acompañamos es una opción de muchas que pueden utilizarse para regular la relación profesional, por lo que podrá ser enriquecida o limitada a criterio del abogado que desee emplearla.
Dicho esto, procedemos a exponer algunas de las estipulaciones más importantes: 

Identificación del abogado: Con ello damos cumplimiento a la obligación establecida en el artículo 12.1 del CDAE que establece que el abogado identificarse ante la persona a la que asesora y defiende.

Identificación del cliente: Igualmente, con ello damos cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 13.3 del CDAE que obliga al abogado a comprobar la identidad y facultades de quien efectúe el encargo.

Número del expediente del despacho: Muy útil para su archivo y referenciado.

Objeto del encargo: Este apartado estará formado por dos subapartados.

Uno primero, dedicado a los antecedentes del encargo, que recogerá un breve resumen de la información suministrada por el cliente, indispensable para el desarrollo de nuestro servicio. El segundo apartado, denominado Intervención Profesional, se centra en la actividad profesional que el despacho debe realizar para cumplir con el encargo. Nos encontraríamos ante el enfoque técnico del asunto en el que el abogado expondrá al cliente la línea de acción que pretende seguir para alcanzar el éxito de la acción…

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El juez y la reputación del abogado

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“Quizás la cosa más valiosa que un abogado tiene cuando actúa en los tribunales es su reputación. Consigue tres puntos con su imagen de franqueza y sensatez cuando inicia su breve y maravilloso alegato. Si su reputación es mala, no me importa lo que dice o cómo lo dice “es como si tratara de escalar una montaña de cristal con las botas empapadas en aceite””

Esta reflexión, quizás algo exagerada del juez estadounidense Charles D. Breitel, nos servirá de exordio para tratar un tema de notable interés para los abogados que actuamos en sala: la importancia de la reputación que construimos ante los jueces frente a los que intervenimos.

Para ello, hemos de partir de considerar que a medida que transcurren los años de experiencia, los abogados que defienden pleitos y causas suelen intervenir en sala con cierta periodicidad. Esta intervención, y muy especialmente en las ciudades de tamaño medio y pequeño o en los pueblos, conduce inevitablemente a que el juez de turno conozca perfectamente el estilo de los abogados de la localidad y, por tanto, disponga de una impresión sobre los mismos. En ciudades más grandes, y debido al gran número de juzgados y de abogados, probablemente no ocurra igual con todos los abogados que intervienen en juicio, pero aquellos letrados que estén muy especializados en determinada materia, serán sobradamente conocidos por los jueces.

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