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Quince máximas para controlar el contrainterrogatorio.

Óscar Fernández León: Oratoria y pedagogía procesal

Óscar FERNÁNDEZ LEÓN

Abogado

Diario La Ley, Nº 6, Sección Legal Management, 17 de Abril de 2017, Editorial Wolters Kluwer

LA LEY 3886/2017

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Resumen

El contrainterrogatorio, o interrogatorio que realiza el abogado al testigo que sostiene una versión contraria a la línea de defensa del interrogador, constituye una práctica forense compleja y, en ocasiones, frustrante. Debido a la predisposición del testigo a mantener su verdad, que coincide con la de la parte que lo ha propuesto, verá al abogado que lo contrainterroga con desconfianza, temor y hostilidad, por lo que esta modalidad de interrogatorio será todo menos segura, predecible, relajada o fácil. Este escenario ha sido terreno fértil para la elaboración de un conjunto de máximas destinadas a facilitar al abogado contrainterrogador unas reglas estratégicas que le faciliten la ejecución del interrogatorio con visos de alcanzar el éxito o, al menos, no ver perjudicada su credibilidad en esta fase tan transcendente.

INTRODUCCIÓN

El interrogatorio del testigo suele dividirse en dos partes bien diferenciadas: el interrogatorio directo y el contrainterrogatorio. A través del primero, el abogado interroga al testigo propuesto por él o a un testigo cuyo testimonio favorezca a su defensa del caso. Por el contrario, el contrainterrogatorio es el que lleva a cabo el abogado al testigo que ya ha depuesto en el interrogatorio directo.

En el interrogatorio directo, el abogado dispone de absoluta seguridad de lo que el testigo responderá y, por lo tanto, su interrogatorio se dirigirá a confirmar la credibilidad del testigo y su relato de los hechos. Por el contrario, en los casos del contrainterrogatorio, el abogado puede tener una amplia certeza de lo que el testigo va a responder, bien porque tiene constancia efectiva de ello (especialmente a través del interrogatorio directo que le precede) o porque la lógica hace presumir que la respuesta será en tal sentido; no obstante, a pesar de toda prevención, el riesgo de que un contrainterrogatorio mal preparado pueda perjudicar nuestra defensa siempre es altísimo.

La presente colaboración tiene por objeto examinar las máximas o reglas del contrainterrogatorio que la práctica del foro nos ha ido dejando con el transcurso de los años y que, bien empleadas por el abogado, pueden ayudarnos a realizar un contrainterrogatorio verdaderamente estratégico.

 

I. SÓLO SE PROCEDE A INTERROGAR CUANDO SE TIENE UN OBJETIVO RELEVANTE Y ALCANZABLE

El interrogatorio, acorde con su fin estratégico, solo procede…

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El abogado y el testigo en las arenas movedizas del enfrentamiento

13.03.2017 Categoría: Uncategorized Comentarios
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La práctica del interrogatorio del testigo, y muy especialmente del contrainterrogatorio, constituye uno de los mayores retos del abogado durante la práctica del acto del juicio. Ello es lógico pues, interrogar, muy especialmente al testigo cuya declaración evacuada previamente no favorece nuestro planteamiento, requiere un alto grado de preparación. A tal dificultad se añade la variedad de testigos a los que puede enfrentarse un abogado como son los testigos falsos (voluntarios o involuntarios, expertos, colaboradores con la justicia, menores, ancianos, testigos hostiles, etc.), diversidad que exige una especial técnica para afrontar el correspondiente interrogatorio. En este contexto, no es extraño presenciar durante el contrainterrogatorio cómo el abogado entra en abierta discusión, polémica o conflicto con el interrogado, situación ésta que, a todas luces, constituye un grave error por parte de aquel que, como veremos, provocará una sustancial merma del efecto que pretende su interrogatorio.

I. A MODO DE PRECISIÓN

Con carácter previo a abordar el objeto de nuestra colaboración, es preciso introducir un matiz conceptual imprescindible para una mejor comprensión del trabajo. En tal sentido, y en relación con la práctica del interrogatorio de testigos hemos de distinguir dos modalidades bien definidas: el interrogatorio directo, que es aquel que realiza una parte procesal al testigo que sostiene una versión propicia de los hechos (a modo de ejemplo, el que realiza la acusación a la víctima y, de otro lado, el que realiza la defensa al acusado); y el contrainterrogatorio, que es aquél al que somete una parte procesal al interrogado que mantiene una versión de la historia contraria a los intereses de quien interroga (a contrario sensu, el que realiza la acusación al acusado y la defensa a la víctima). En interrogatorio directo precede siempre al contrainterrogatorio.

Pues bien, partiendo de este contexto procesal, las conductas que a continuación examinaremos se circunscriben al denominado contrainterrogatorio, modelo éste en el que suelen producirse la mayoría de las interacciones emocionales entre interrogador-interrogado, frente al interrogatorio directo, en el que este tipo de incidencias es prácticamente nulo y, en su caso, excepcional y anecdótico. En todo caso, cuando empleemos el término interrogatorio nos referiremos a la modalidad del contrainterrogatorio.

II. ¿QUÉ HEMOS DE CONSIDERAR EL ENFRENTAMIENTO DEL ABOGADO CON UN TESTIGO?

El enfrentamiento del abogado con el testigo durante el interrogatorio podría describirse como aquella situación en la que interrogador e interrogado se ensalzan en una lucha sin cuartel, vertida de una maraña de dimes y diretes superpuestos, preguntas interrumpiendo respuestas y respuestas interrumpiendo preguntas; una batalla tan hostil, desorganizada e incomprensible que, en el fragor de la lucha, hace que el significado de la evidencia útil se vea superado por la discontinuidad del relato, la repetición del examen directo, el tedio de una discusión estéril y la defensa a ultranza de sus respectivas versiones que, a poco andar, produce que quienes están escuchando pierdan la atención en lo que está acaeciendo durante el interrogatorio. (Baytelman y Duce).

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¿Qué podemos hacer los abogados con los clientes problemáticos?

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Todos los abogados, hemos tenido, o incluso tenemos, clientes problemáticos, situación de la que raramente se escapa el abogado a lo largo de su práctica profesional, y que se caracteriza por constituir un verdadero lastre para el adecuado desarrollo de una relación que se cimenta sobre la confianza.

Cliente problemático es aquel que no entiende los límites existentes en la relación profesional. Dentro de esta categoría, podemos distinguir dos subcategorías, aquellos a los que no se les ha expuesto por el abogado dichos límites y a los que son conflictivos a pesar de habérseles descrito con claridad los mismos, y, en ocasiones, de forma repetida.

Entre las conductas más paradigmáticas de cliente problemático encontramos las siguientes:

El cliente con expectativas erróneas: En esta categoría de clientes incluimos a aquellos que mantienen unas expectativas del servicio que van a recibir muy superiores a las que realmente puede ofrecer el abogado. Estas expectativas pueden afectar al servicio (tiempos de atención y respuesta al cliente; abogado que lo va atender, necesidad de información permanente), al tiempo de prestación del servicio (¡esto es para ayer!), a los costes del servicio (¡yo pensaba que esto estaba incluido en la minuta!, o al resultado del servicio (¡se ha perdido el asunto y por tanto aquí hay una responsabilidad!).

El cliente irrespetuoso: Se caracteriza por no tener un comportamiento educado con su abogado. Aun conociendo las reglas de funcionamiento del despacho y el proceso de prestación del servicio, es muy exigente, tiene malas formas y no suele apreciar el trabajo del abogado. No respeta nuestro tiempo pero tampoco quiere pagar por él. Para él, si el asunto se gana, es su mérito, si se pierde, es demérito del abogado. Siempre será crítico con el trabajo del abogado y cualquier contacto entre ambos será siempre desagradable para el éste.

El cliente vindicativo: Son clientes que se caracterizan por contratar los servicios de un abogado con el fin de hacer daño a otra persona o entidad, bien al pretender canalizar su agresividad a través de acciones judiciales sin sentido, o por el mero hecho de hacer desgraciada a otra persona con el fin de saldar una deuda. En ambos casos, el cliente nunca busca un fin positivo o justo, sino que utiliza al abogado como un arma contra los demás, arma que, probablemente, con el paso del tiempo podrá volverse contra el propio profesional. Generalmente, trata de imponer su criterio al abogado, aunque sea un verdadero despropósito.

El insatisfecho: Este cliente nunca estará contento con la prestación del servicio, de manera que aunque el abogado realice un trabajo de calidad más económico o más rápido (que supere las expectativas iniciales), éste siempre buscará algún motivo para quejarse, lo que produce una importante frustración en el abogado, que nunca verá apreciados sus servicios y esfuerzos por contentarlo. Aquí podemos incluir al cliente que no está dispuesto a pagar lo que vale el trabajo y no se cansará de buscar una rebaja o, de no conseguirlo, tener afilada la espada para exigir todo lo que pueda al profesional por el sobreesfuerzo económico realizado.

El oscuro: Este cliente es sumamente peligroso, ya que tiene una tendencia no solo a no contar todos los hechos al abogado (omitiendo normalmente los esenciales) sino que además no le importa mentir para que el abogado actúe siguiendo el patrón mental que él ya tiene establecido para su temeraria defensa. Con independencia del descrédito que supone para el abogado quedar al descubierto cuando la otra parte o el Juzgado exponen la realidad y la dificultad que entraña la defensa de estos asuntos, el peligro de este cliente es que con su conducta puede involucrar al abogado en alguna infracción deontológica o incluso criminal, que, por cierto, poco le importará al cliente.

Y los innombrados: Muchas otras modalidades que por cuestiones de espacio no puedo incluir.

Una vez descritas las conductas, hemos de preguntarnos ¿cómo podemos evitar que durante la relación surjan estas conductas?

La respuesta no es otra que la prevención, y con ello nos referimos a una labor de información que deberá realizar el abogado en las primeras fases de la relación profesional a fin de evitar que el cliente vea normal actuar de forma incorrecta. Para ello, habremos de desarrollar una labor pedagógica en la que destacan las siguientes medidas:

1ª.- Explicarle en qué consiste nuestra actividad profesional.

2º.- Crear unas expectativas reales. Para ello le preguntaremos que espera de nosotros y le expondremos lo que puede lograrse y las limitaciones que nos encontraremos para ello.

3º.- Describirle las reglas de funcionamiento de la relación profesional y de nuestro despacho (horarios, accesibilidad, cita previa, llamadas, uso del wasap, etc.).

4º.- Mantener la independencia ante el cliente.

5º.- Documentar constantemente las interacciones con el cliente, desde la hoja de encargo (imprescindible en estos casos), hasta las llamadas, mensajes de voz, etc. y confirmar sus instrucciones por escrito o enviarle resúmenes de las actuaciones que realicemos o, ante una decisión suya, pedirle por escrito instrucciones. En estos casos, no podemos obviar la práctica de dejar recibo firmado de toda la documentación recibida o entregada. En definitiva, a mayor información escrita, menos riesgos de controversias y malentendidos.

Cuestión distinta es que al comenzar la relación el abogado prescinda del uso de estas medidas y a lo largo de la relación surjan estas conductas. En tales casos (en los que la responsabilidad de esta situación corresponde en gran medida al propio abogado), toca encauzar la relación y realizar sobre la marcha un proceso de reciclaje siguiendo las pautas anteriores, lo que obviamente va a ser más difícil pues estamos en un escenario ya de por si viciado.

Si la relación finalmente deriva hacía una situación insostenible, y con ello nos referimos a que a pesar de nuestros esfuerzos sigue generándose malestar, temor, incomodidad, preocupación constante, es momento de tomar la decisión final que no es otra que cesar la relación profesional. Para ello, actuaremos amparados por lo dispuesto en el artículo 13. 3 del Código Deontológico de la Abogacía Española que establece que el abogado tendrá plena libertad para aceptar o rechazar el asunto en que se solicite su intervención, sin necesidad de justificar su decisión (igualmente, el abogado podrá abstenerse o cesar en la intervención cuando surjan discrepancias con el cliente. Deberá hacerlo siempre que concurran circunstancias que puedan afectar a su plena libertad e independencia en la defensa o a la obligación de secreto profesional).

Por lo tanto, la prevención, las medidas de reciclaje o cese de la relación son las herramientas de las que dispone el abogado para imponer la indispensable cordura que toda relación profesional abogado-cliente merece y necesita.

Podéis profundizar en esta materia en los siguientes posts: http://oscarleon.es/abogados-y-clientes-problematicos-i/ y http://oscarleon.es/?s=abogados+y+clientes+problematicos+II

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Señor Letrado, tiene quince segundos para ir concluyendo su informe.

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Hoy nos hacemos eco de una sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Madrid de fecha 12 de julio de 2016, que aborda un tema de notable trascendencia en la práctica forense de jueces y abogados: la exposición del informe oral y la íntima vinculación del mismo con el derecho a la tutela judicial efectiva. A la vista de los hechos y fundamentos de la citada resolución, el presente post se dividirá en dos partes bien distintas: una primera, en la que resumiremos el contenido y conclusiones que aporta la sentencia; y, otra, en la que realizaremos algunas reflexiones sobre la materia.

Contenido y conclusiones de la sentencia.

Partiendo de los hechos recogidos en la propia resolución (constatados a través de la grabación del acto de una vista) se constata cómo la Juez de instancia, tras diez minutos de informe del Letrado de la defensa le requiere para que vaya finalizando su informe, y transcurrido un minuto le conmina a que finalice su informe en quince segundos que es cuando efectivamente le interrumpe definitivamente, dando como razón para dicha interrupción y finalización el que un informe oral no puede durar más tiempo que la celebración de la prueba, por lo que la Juzgadora de instancia da por terminado el juicio oral.

A resultas de esta decisión, el letrado de la defensa quedó sin poder desarrollar tres de las cuatro infracciones por las que su cliente era acusado por el Ministerio Fiscal, el delito de negativa a someterse a las pruebas de alcoholemia, el delito de atentado y un delito leve de lesiones, habiendo invertido diez minutos en desarrollar su exposición respecto del delito contra la seguridad del tráfico consistente en la conducción de bebidas alcohólicas.

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El mayor regalo para un abogado: el reconocimiento sincero por su trabajo.

20.02.2017 Categoría: Uncategorized 1 Comentario
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Hoy me gustaría detenerme en un ejemplo precioso de lo que constituye el reconocimiento sincero por parte del cliente sobre el trabajo realizado por el abogado. Si bien para ello vamos a realizar un viaje a más de ciento cincuenta años, lo cierto es que no es extraño que, en numerosas ocasiones, el cliente, agradecido por el trabajo de su abogado le transmita de corazón su satisfacción por el trabajo realizado, hecho que acontece mayormente cuando el resultado es favorable a sus intereses, aunque, incluso haya en ocasiones, en las que dicha felicitación se produce en contextos menos favorables (en estos casos nuestra alegría y satisfacción es aun mayor).

A dicha reflexión he llegado a resultas de la lectura de un legajo, datado en 1859 (que por gracia y favor de la tecnología ha caído en mis manos) en el que constan los discursos realizados ante el Congreso y el Senado por el abogado sevillano don Manuel Cortina en defensa de don Agustín Esteban Collantes con motivo de una acusación formulada contra éste en el expediente sobre acopio de 130.000 cargos de piedra.

Pues bien, resulta que don Manuel defendió a don Agustín Collantes de unas graves acusaciones, logrando su absolución, lo que motivó que el éste, a la sazón su cliente, tuviera a conveniente mostrar su agradecimiento a través de una carta. La misiva, que a continuación transcribo, constituye el mejor ejemplo que conozco del sincero agradecimiento de un abogado a su cliente, gratitud que nos puede ayudar a reflexionar sobre los valores que lleva implícita la actividad del abogado, y más concretamente los que se desprenden de la relación abogado-cliente, hasta el punto de comprobar que esos valores, constatados por don Agustín en su abogado, no han prescrito y siguen hoy vigentes.

Excmo. Sr. D. Manuel Cortina.

Madrid, 23 de junio de 1859.

Muy señor mío y de toda mi consideración y aprecio: En los momentos más críticos, más aflictivos y más decisivos de mi vida, he acudido a Vd. para que me defendiera contra una acusación que consideraba apasionada e injusta.

Al poner en manos de Vd. la defensa de mi honra , el porvenir y bienestar de mi familia, pagaba en primer lugar, con gusto, homenaje de respeto a la reputación que por su larga experiencia, por sus estudios y por su talento ha sabido conquistarse en nuestro país y en el extranjero; y siendo notorio que no buscaba en Vd. al amigo político, daba por mi parte una prueba clara y evidente de que yo protestaba con la elección de defensores , como había ya protestado personalmente en la Cámara de los Diputados, contra todo carácter político que se quisiera dar a la causa que se me seguía, lo cual no he podido impedir a pesar de nuestros comunes esfuerzos.

La causa, pues, dentro y fuera de España, ha tenido un color político marcado, el cual se ha revelado en todos los pormenores del proceso y en la discusión consentida en la prensa, con gran desigualdad de derechos ciertamente; pues al mismo tiempo que se ha permitido hasta la censura de la sentencia del Senado en contra mía, se han recogido cuantos artículos tendían a sostener mi inocencia.

Decirle a Vd., mi querido amigo y señor, cómo ha desempeñado Vd. mi encargo, es difícil en mi situación, sin que pueda creerse que voy a descender a la lisonja y hasta la adulación ; pero la opinión unánimemente pronunciada en favor de Vd.; la opinión unánime de todos los periódicos, de todos los partidos, de todos nuestros más íntegros magistrados, de todos nuestros jurisconsultos de más fama; la opinión sin reserva de amigos y contrarios, es que Vd. en el término de su carrera la más esclarecida, ha levantado un monumento a su propia gloria.

¿No me ha de ser permitido decir a Vd. directamente lo que todo el mundo ha dicho, lo que todos los periódicos han publicado? No he de poder ser en este instante el débil eco de la opinión sobre la defensa que ha hecho Vd. de mi inocencia, aunque no sea más que para darle las gracias por el interés verdaderamente paternal que ha tomado en mi desgracia, por el inmenso favor que ha prestado Vd. á una familia para quien ha sido Vd. una segunda Providencia. Sí; esto es permitido; esto se ha permitido siempre. Ni yo tengo necesidad de adular á Vd., ni mis lisonjas pueden levantar en una línea el alto pedestal de la gran figura que Vd. ha representado y representa en nuestro país, de la gran posición que Vd. ocupa por su saber, por su prudencia, por su modestia.

Expresarle a Vd. toda mi gratitud es aún más difícil. Las grandes sensaciones se experimentan interiormente, pero no se pueden explicar; y yo no sabría explicar a Vd. sino muy tibiamente cuán grande es mi agradecimiento, si hubiera de continuar explicándole por escrito.

Pero Vd. ha hecho más que defenderme; Y ha hecho más que consolarme; Y me ha dado consejos tan saludables, tan prudentes, tan llenos del conocimiento del mundo y del corazón humano, que yo espero me servirán de inmenso provecho en el curso de mi vida.

El éxito ha correspondido a los esfuerzos que Vd. ha hecho.- La justicia y la razón, expuestas por Vd. con claridad y precisión, me han valido un fallo absolutorio. -La moderación de la defensa ha sido un gran contraste con la pasión y hasta con la ira de la acusación.

Concluido el proceso, le confesaré á Vd. con franqueza que me encontraba embarazado sin saber cómo corresponder dignamente con Vd.; y tuve varios pensamientos que consulté con los amigos de más confianza; pero bien pronto Vd. mismo, anticipándose a todo, vino aponer término a esta cuestión de una manera que no tengo palabras con que manifestar de nuevo mi agradecimiento. Ha llevado Vd. la delicadeza y la generosidad a un punto, que peca de riguroso; y ha sido Vd. tan inflexible a pesar de mis instancias, que no ha querido admitir el menor recuerdo de ninguna especie, de ningún valor, y ni ha permitido Vd., que sus hijos le tuvieran de mi familia.

Por el sentimiento que esto revela; por el desprendimiento y cariño que esta conducta manifiesta, yo le doy á Vd. las gracias de lo íntimo de mi corazón.

Pero yo estoy sentido hasta cierto punto de tanto rigor, y creo que no me negará Vd. el favor de aceptar un ejemplar del discurso que ha pronunciado Vd. en defensa mía delante del Senado, a condición de que estará encuadernado en madera. No puede Vd. rehusarme lo que es de su propiedad. Le devuelvo á Vd. el don que su talento me ha prestado, y con el cual me ha salvado, y ha dado la tranquilidad a mi familia, ya que a mí sea más difícil devolvérmela.

En la conclusión de esta son casi inútiles los cumplimientos de costumbre.

Pocas veces se puede decir con más verdad y con más decisión.

Soy todo de Vd. con la más distinguida consideración y aprecio afectísimo,

Agustín Esteban Collantes.

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Abogados jóvenes, abogados veteranos…todos abogados.

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Uno de los aspectos que me ha llamado más la atención de las relaciones entre los abogados veteranos y los abogados jóvenes es el compañerismo que se observa cuando ambos se encuentran en la defensa de sus respectivos clientes. Y con ello me quiero referir a la cordialidad, mesura y delicadeza con la que el abogado veterano suele tratar al joven y el respeto y consideración con el que el joven trata igualmente al veterano.

Cuando comencé mi andadura profesional, recuerdo que en ocasiones (la mayoría de las veces) me topaba de contrario a un abogado veterano. En estos casos, lo que esperas es que tu contrario actúe contigo de forma paternalista y con cierta superioridad, pues a fin de cuenta él es el que lleva los galones concedidos por el tiempo y la práctica. Sin embargo, después de muchos años puedo referir que la actitud que han tenido los abogados veteranos conmigo ha sido extraordinaria: respeto, atención, consideración y un trato de igual a igual, muchas veces a pesar de que eran más que conscientes de mi falta de experiencia. Solo en algunos casos excepcionales, y que puedo contar con los dedos de una mano, algún abogado veterano me trató con desconsideración y con aires de superioridad.

Esta situación siempre me ha admirado, pues como digo, la tentación del abogado experto de sacar partido de las flaquezas del inexperto está ahí, pero la opción más habitual ha sido fomentar la igualdad a través de una conducta leal y respetuosa.

Y al contrario, cuando me he convertido en un abogado veterano, al cruzarse en mi camino jóvenes abogados, éstos han sido muy considerados y respetuosos, demostrando una preparación y seguridad que no me ha hecho cuestionarme la diferencia de edad profesional.

Y esa es la grandeza de nuestra profesión, pues una vez lanzados a la arena, somos como aquellos gladiadores que luchaban hasta la extenuación, y que se veían igualados por las armas en un justo combate que, sin embargo, no les hacía perder el respeto recíproco o amistad, sabedores de todo el esfuerzo y tesón desarrollado por el adversario hasta este encuentro.

Naturalmente, lo anterior no obsta a que, una vez en defensa de nuestros clientes, el referido compañerismo, telón de fondo obligado, no entorpecerá el uso con la máxima intensidad de nuestros medios de defensa, pues ya lo decía don Angel Ossorio al tratar la cortesía desenfadada o el desenfado cortés:

“Esto es, el respeto más escrupuloso para el litigante adverso y para su patrono…hasta el instante en que la justicia ordene dejar de guardárselo. Es imperdonable la mortificación al que está enfrente sólo por el hecho de estar enfrente; pero es cobarde deserción del deber el abstenerse de descubrir el vicio y de atacarle, ocultando así extremos precisos a la propia defensa, por rendirse a contemplaciones de respeto, de amistad o de otra delicadeza semejante. Al ponerse la toga, para el letrado se acaba todo lo que no sea el servicio de la defensa.”

Creo por tanto que, en unión de muchos otros comportamientos, esta es una de las facetas más evidentes del compañerismo que debe de existir en la profesión, compañerismo como respeto a pesar de las diferencias de experiencia; compañerismo como lealtad, no aprovechándose o perjudicando con triquiñuelas al contrario…

En la medida que todos los abogados mantengamos este propósito cada vez que nuestros caminos se crucen con otro compañero más joven, qué duda cabe que estaremos haciendo un bien enorme a la profesión, pues esas conductas se arraigarán en éste, propiciándose así su reiteración en el futuro.

Y al contrario, ya que el abogado veterano que sintiéndose superior al joven lo manifieste a través de actos de superioridad, desprestigio y un paternalismo mal entendido, que sepa que estará dejando de ser un verdadero abogado, pues un abogado siempre habrá de mantener, recíproca lealtad, respeto mutuo y relaciones de compañerismo con todos sus colegas, sea cual sea la diferencia de edad o de experiencia.

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El abogado y el uso del lenguaje no verbal durante el interrogatorio

16.01.2017 Categoría: Uncategorized Sin comentarios
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La relación que se crea en el curso de un interrogatorio presenta una estructura que podemos calificar de triangular en la que participan el abogado que interroga, el testigo y el juez. Cuando el abogado interroga a través de sus preguntas al testigo interactúa directamente con éste e indirectamente con el juez, de forma que la pregunta realizada tiene como destinatario inicial al testigo, pero igualmente al juez, pues éste conocerá de este modo la estrategia seguida por el abogado durante el desarrollo de la prueba. Por otro lado, la respuesta del testigo será recibida por el interrogador de forma directa, pero lógicamente será el juez el que la recibirá y registrará a efectos de su valoración probatoria. En el presente artículo, partiendo de dichas interacciones, vamos a analizar los aspectos esenciales del lenguaje no verbal empleado por el abogado durante el interrogatorio del testigo.

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¿En qué consiste la provisión de fondos que solicita el abogado?

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La provisión de fondos en el sector de la abogacía viene entendida como la suma económica que solicita el abogado al cliente a cuenta de sus honorarios o de los gastos que vaya a realizar con carácter previo al inicio del trabajo o durante la tramitación del mismo. Normalmente, suele constituir la primera interacción económica real entre abogado y cliente, es decir, la primera ocasión en la que la que el abogado solicita una cantidad a cuenta de sus honorarios y en la que el cliente se manifiesta a través del hecho objetivo del pago de la misma.
La regulación de la misma se encuentra en el Código Deontológico de la Abogacía Española, que en su artículo 17 la aborda en los siguientes términos:

Artículo 17 Provisión de fondos

El Abogado tiene derecho a solicitar y percibir la entrega de cantidades en concepto de fondos a cuenta de los gastos suplidos, o de sus honorarios, tanto con carácter previo como durante la tramitación del asunto.

Su cuantía deberá ser acorde con las previsiones del asunto y el importe estimado de los honorarios definitivos.

La falta de pago de la provisión autorizará a renunciar o condicionar el inicio de las tareas profesionales, o a cesar en ellas.

Dicho precepto contiene tres nociones de enorme interés para el mejor conocimiento de su función:

1º.- Finalidad.

En primer lugar, hemos de reseñar, como ya hemos anticipado, que la provisión de fondos puede tener un doble propósito: servir para el pago de los gastos y suplidos del asunto o retribuir, con carácter de pago a cuenta o de anticipo, la prestación de servicios profesionales. Esta diferencia tiene importantes implicaciones fiscales y contables, pero sobre todo, es fundamental para valorar su importancia como medio al alcance del abogado para obtener y disponer de los medios económicos que le permitan ser parcialmente retribuido o proveído de los importes necesarios para poder acometer los gastos y suplidos del caso encomendado.

Los gastos y suplidos son cantidades que se pagan por cuenta y cargo del cliente, normalmente en ejecución del contrato de arrendamiento de servicios o mandato, y cuyo devengo es frecuente y necesario para la adecuada tramitación del asunto. Normalmente, amparado por lo pactado en la hoja de encargo (que suele establecer la obligación del cliente de atender dichos gastos) el abogado hace una relación de los mismos con su correspondiente cuantificación y requiere a su cliente el pago de dicha suma para atenderlos. En otras ocasiones, aunque con menos frecuencia, el abogado ya ha realizado tales gastos y solicita del cliente su reembolso.

Entre los gastos y suplidos más frecuentes nos encontramos los siguientes:

- Gastos de locomoción
- Pernoctación.
- Dietas por desplazamiento.
- Notas del Registro de la Propiedad o Mercantil.
- Documentación expedida a nombre del cliente y de interés para el caso.
- Pago de honorarios notariales o registrales en cuya gestión ha intervenido el letrado.

2º.- Principios que rigen el establecimiento de la provisión de fondos.

Es segundo término, es muy importante que dichas cuantías, tanto la provisión por honorarios como por gastos, sean acordes con las previsiones realizadas al comienzo de la relación o a través de pactos posteriores, y siempre al amparo de la necesaria transparencia que debe presidir la relación entre cliente-abogado. Igualmente, es recomendable que tanto en la petición como en el recibo que se extienda tras su pago, se consigne con claridad que el importe satisfecho se refiere a uno u otro concepto, lo que evitará males mayores debido a una falta de claridad y, sobre todo, nos permitirá la aplicación de la facultad de imputación recogida en el artículo 1772 del Código Civil.

3º.- Facultad de renuncia al encargo ante la falta de pago de la provisión de fondos.

Por otro lado, señala el precepto, que la falta de pago de la provisión autorizará a renunciar o condicionar el inicio de las tareas profesionales, o a cesar en ellas, matiz muy importante, pues el abogado, en los prolegómenos de la relación profesional, deberá proveerse de la correspondiente estipulación, vía hoja de encargo, que le faculte en tal sentido, de modo que para el caso de realizado el encargo y ante el impago del cliente de la provisión, el abogado pueda no aceptar el caso (ya que estaba condicionada dicha aceptación al pago). Igualmente, en el supuesto de falta de pago de la provisión durante el desarrollo del encargo, el abogado, previa la adopción de las medidas de protección y defensa oportunas, puede renunciar a la continuación del asunto. En cualquier caso, aunque no se hubiera incluido en la hoja de encargo tal previsión, la facultad de renuncia sigue existiendo, aunque, para evitar malentendidos, es conveniente recogerla.

Examinado el precepto, concluimos reseñando algunos aspectos y recomendaciones de interés sobre la provisión de fondos:

Los fondos percibidos como provisión de fondos deberán ingresarse en cuentas separadas, en función del destino de los mismos (pago de honorarios o suplidos), garantizándose con ello la máxima transparencia.

Igualmente, es conveniente la correcta llevanza de los libros de ingresos y de provisiones de fondos y suplidos exigidos por la Agencia Tributaria, pues los órganos de la AEAT entenderán que toda provisión de fondos, en principio, será honorario del abogado. Corresponderá a éste probar lo contrario, mediante la exhibición de dichos libros y la justificación del suplido mediante la correspondiente factura a nombre del cliente. Aquí hemos de llamar la atención sobre la creencia generalizada de que el importe de la provisión de fondos para honorarios no lleva IVA, quedando su determinación pendiente de la liquidación final. Nada más lejos de la realidad, cada provisión de fondos devengada o cobrada (según el sistema que siga el profesional) está gravada con IVA, pues responde al pago de unos honorarios, lógicamente sujetos a dicho impuesto.

Finalmente, para evitar problemas con el pago de las provisiones de fondos, es fundamental que en la hoja de encargo se recoja con absoluta claridad el importe de los honorarios previstos y la forma de pago de las distintas provisiones de fondos. De esta forma se establecerán las sumas que integran cada provisión y las fechas o evento vinculado al pago (determinadas fechas, la celebración de la audiencia previa, el juicio, etc.) y forma en la que tiene que llevarse a cabo el pago efectivo de las mismas. En este punto, mi recomendación es doble:

1º.- Solicitar una provisión inicial elevada (una suma equivalente mínima de un 50 % ó 60 % del importe total del presupuesto) y

2º.- El devengo de los sucesivos pagos de la provisión es mejor vincularlos a fechas concretas que a eventos procesales, toda vez que el retraso en el funcionamiento de nuestra justicia así como la existencia de suspensiones pueden hacer desvanecerse en el túnel del tiempo las opciones de cobro de la provisión.

En definitiva, conocer y gestionar adecuadamente la provisión de fondos es fundamental para el crecimiento profesional de todo abogado.

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ARTE Y TÉCNICA DEL INTERROGATORIO (THOMSON-ARANZADI) YA EN LAS LIBRERÍAS…

3.01.2017 Categoría: Uncategorized Comentarios
Arte y técnica del interrogatorio

Ya tengo mi regalo de Reyes, esta misma mañana me ha llegado la caja de la editorial con los ejemplares de cortesía de mi libro ARTE Y TÉCNICA DEL INTERROGATORIO, la estrategia del cross-examination al servicio del abogado español (Thomson-Reuters).

Como primicia a los suscriptores, a continuación os transcribo la introducción de la obra y el sumario de la misma, por si os animáis. Deciros que este, mi noveno libro sobre abogados, constituye una apuesta por la mejora de los abogados españoles, y yo el primero, en las técnicas de interrogatorio, tan olvidadas en nuestro país. Espero que os guste.

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INTRODUCCIÓN

Interrogar a un testigo constituye un complejo desafío para todo abogado y, muy especialmente, para aquellos, como los españoles, que, por desgracia, carecen de una base sólida de conocimientos teóricos y prácticos sobre la materia, pues su habilidad de aprendizaje se limita al empleo del sistema «ensayo-error» o a la observación directa de otros profesionales. Lo cierto es que, salvo los abogados que por razones de su especialidad están interrogando un día sí y el otro también, el resto de los abogados que intervienen en sala puntualmente y llevan a cabo un interrogatorio, se las ven y se las desean a la hora de abordar la preparación y ejecución del mismo.

Personalmente (y encontrándome en este segundo grupo), por circunstancias del azar llevo un tiempo estudiando esta materia, y a más que avanzo, más descubro la trascendencia que un buen interrogatorio tiene en todo procedimiento judicial y, por el contrario, el daño que un mal interrogatorio puede suponer a nuestra defensa.

Y ello es así dado que el interrogatorio de testigos representa, dentro de la estructura argumentativa del proceso (escritos rectores del procedimiento, audiencia previa, interrogatorio e informe final) el instrumento persuasivo por excelencia, pues a medida que interrogador e interrogado interaccionan, van creando, a través de sus preguntas y respuestas, una información dirigida al juez que le permitirá decidir en Justicia sobre el fondo de la causa.

Efectivamente, antes del interrogatorio fijamos nuestra posición procesal (escritos rectores), proponemos y preparamos la prueba (audiencia previa) para, a continuación, tras la práctica de la prueba, evaluar el resultado del mismo en nuestras conclusiones (informe), pero de lo que no cabe duda es que todo procedimiento judicial tiene como epicentro persuasivo el interrogatorio de las partes, testigos y peritos.

Sobre la base de esta idea, es vital que el abogado, por mucha experiencia que tenga interrogando, descubra que el arte de interrogar constituye algo más que sentarse días antes del juicio y elaborar por escrito un borrador de un conjunto de preguntas que intuimos pueden ser importantes para nuestra causa, porque,… hay algo más:

–        Unos objetivos de todo interrogatorio que hemos de determinar y establecer antes de tomar la decisión de interrogar.

–        Unas técnicas y reglas en función tanto del tipo de interrogatorio que vaya a efectuarse (directo o contrainterrogatorio) como de la clase de testigo a interrogar (falso voluntario, falso involuntario, testigo débil, experto, colaborador, policías, etc.)

–        Una categorización de las preguntas a realizar y la conveniencia de emplear unas u otras en función de diversas circunstancias.

–        Una preparación, planificación y organización en la que adquieren notable importancia el ritmo, tiempos, orden, secuenciación, etc.

–        Unas normas de comportamiento y conducta a seguir tanto por el interrogador como por el interrogado y cuya inobservancia podrá afectar al mensaje persuasivo.

–        Unas reglas psicológicas del testimonio, muy influidas por el empleo del lenguaje verbal y no verbal, que nos ayudarán a comprender la forma en la que el juez dota de credibilidad al testimonio del testigo.

–        Unas reglas o técnicas universales que ayudan a decidir la forma de actuar en cada momento durante el interrogatorio.

–        Y un largo, etc.

En definitiva, ser consciente de la trascendencia del interrogatorio y de los numerosos conocimientos teóricos y prácticos existentes en torno al mismo es fundamental para dar ese primer paso y avanzar en el objetivo de ser cada día un mejor abogado litigante.

Este libro pretende servir de guía para alcanzarlo.

ÍNDICE

Página

INTRODUCCIÓN  …………………………………………………………………………………………. 19

PARTE GENERAL

INTRODUCCIÓN A LA PARTE GENERAL  ……………………………………………… 23

CAPÍTULO 1

EL TESTIGO EN EL ORDEN CIVIL  …………………………………………………….. 25

1.1. El testigo  ……………………………………………………………………………………………….. 25

1.2. Características del testigo  ……………………………………………………………………. 26

1.3.       Diferencias      con      otras     figurasafines   del       proceso  ………………………………. 26

1.4.       La        figura   del       testigo  perito  ………………………………………………………………….. 27

1.5.       Capacidad       para     ser       testigo  ………………………………………………………………….. 28

1.6. Deberes del testigo  ………………………………………………………………………………. 28

CAPÍTULO 2

ASPECTOS PROCESALES DE LA PRÁCTICA DEL INTERROGATO-

RIO DE TESTIGO EN EL ORDEN CIVIL  ……………………………………………. 31

2.1.       Orden  de        presentación    de        los        testigos  ……………………………………………….. 31

2.2.      Incomunicación          de        los        testigos  ………………………………………………………….. 31

2.3.      Las      preguntas        generales         de        la         ley  ………………………………………………………. 33

2.4. Examen del testigo  ………………………………………………………………………………. 35

2.5.      Contenido        y          admisibilidad   de        las        preguntas        del       interrogatorio  ……… 35

2.6.      La        impugnación   de        las        preguntas  ………………………………………………………. 37 CAPÍTULO 3

VALORACIÓN DE LA PRUEBA TESTIFICAL EN EL ORDEN CI-

VIL  …………………………………………………………………………………………………………………. 41

3.1.       Valoración       de        la         pruebatestifical  ……………………………………………………….. 41

3.2. Las tachas de los testigos  ……………………………………………………………………. 43

CAPÍTULO 4

EL TESTIGO EN EL ORDEN PENAL  ………………………………………………….. 45

4.1.       Advertencia      preliminar  ………………………………………………………………………… 45

4.2. El testigo  ……………………………………………………………………………………………….. 45

4.3. Características del testigo  ……………………………………………………………………. 45

4.4.      Diferencias      con      otras     figurasafines   del       proceso  ………………………………. 46

4.5.      Capacidad       para     ser       testigo  ………………………………………………………………….. 46

4.6. Deberes del testigo  ………………………………………………………………………………. 47

CAPÍTULO 5

ASPECTOS PROCESALES DE LA PRÁCTICA DEL INTERROGATO-

RIO DE TESTIGO EN EL ORDEN PENAL  …………………………………………. 49

5.1.       Advertencia      preliminar  ………………………………………………………………………… 49

5.2.      Orden  de        presentación  ………………………………………………………………………… 49

5.3.      Incomunicación          de        los        testigos  ………………………………………………………….. 50

5.4.      Preguntas        generales  …………………………………………………………………………….. 51

5.5. Examen del testigo  ………………………………………………………………………………. 51

5.6.      Contenido        y          admisibilidad   de        las        preguntas  …………………………………….. 52

5.7.      La        impugnación   de        las        preguntas  ………………………………………………………. 53

CAPÍTULO 6

VALORACIÓN DE LA PRUEBA TESTIFICAL EN EL ORDEN PE-

NAL  …………………………………………………………………………………………………………………………………… 55

6.1.       Valoración       de        la         pruebatestifical  ……………………………………………………….. 55 NORMATIVA PROCESAL DE INTERÉS   ………………………………………………….. 57

PARTE ESPECIAL

INTRODUCCIÓN A LA PARTE ESPECIAL  ……………………………………………… 73

6.2.      Introducción    a          la         parte    especial  …………………………………………………………. 73

CAPÍTULO 7

ASPECTOS GENERALES DEL INTERROGATORIO DIRECTO Y

DEL CONTRAINTERROGATORIO  ………………………………………………………. 75

7.1.   Algunas   consideraciones           sobre    el         sistemade        interrogatorio   anglosajón  ………………………………………………………………………………………………………….. 75

7.2.  Elsistemaespañol            de        interrogatorios  a          la         vista     del       sistemaanglosajón  ………………………………………………………………………………………………………….. 76

7.3.      ¿Pueden          aplicarse          las        reglas   del       interrogatorio   anglosajón       al         interro-

gatorio     español?  …………………………………………………………………………………….      78

CAPÍTULO 8

INTERROGATORIO DIRECTO VERSUS CONTRAINTERROGATO-

RIO  …………………………………………………………………………………………………………………. 81

8.1.       Introducción  …………………………………………………………………………………………. 81

8.2. La teoría del caso  …………………………………………………………………………………. 83

8.2.1. Concepto  ……………………………………………………………………………………….. 83

8.2.2. Finalidad  ……………………………………………………………………………………….             84

8.2.3. Características  …………………………………………………………………………………             84

8.2.4. Forma de elaborar una teoría del caso  ………………………………………………….           84

8.2.5. Teoría jurídica ………………………………………………………………………………… 85

8.2.6. Proposición fáctica  ……………………………………………………………………………             85

8.2.7. Prueba  …………………………………………………………………………………………..  85

8.3.      Una     reflexión          sobre    los        testigosque      no        gustaraa          nadie ………………….. 86

8.4.      Las      preguntas        que      empleamos      en        el         interrogatorio  …………………………. 87

8.4.1. Por el grado de información de suministran  …………………………………………..            88

8.4.1.1. Preguntas abiertas  ……………………………………………………….. 88
8.4.1.2. Preguntas amplias abiertas o extensas  …………………………. 88
8.4.1.3. Preguntas amplias parciales  …………………………………………. 89
8.4.1.4. Preguntas cerradas  ………………………………………………………. 89
8.4.1.5. Preguntas cerradas neutras  ………………………………………….. 90
8.4.1.6. Preguntas cerradas afirmativas  …………………………………….. 90
8.4.1.7. Preguntas cerradas negativas  ……………………………………….. 91
8.4.1.8. Preguntas cerradas informativas  ………………………………….. 91
8.4.2. Preguntas impugnables u objetables  …………………………………………………….. 92
8.4.2.1. Preguntas sugestivas  ……………………………………………………. 92
8.4.2.2. Preguntas capciosas  …………………………………………………….. 93
8.4.2.3. Preguntas impertinentes  ……………………………………………… 93
8.4.2.4. Preguntas inútiles  ………………………………………………………… 93
8.4.2.5. Preguntas coactivas  ……………………………………………………… 94
8.4.2.6. Preguntas poco claras  ………………………………………………….. 94
8.4.2.7. Preguntas compuestas  ………………………………………………….8.4.2.8. Preguntas que contienen valoraciones, opiniones o con- 95
clusiones  ……………………………………………………………………… 95
8.4.2.9. Preguntas repetitivas  ……………………………………………………. 96
8.4.2.10. Pregunta que tergiversa la prueba ………………………………… 97
8.5.        Las      reglas   psicológicas     y          empíricas         del            testimonio        del       testigo.Vera-
cidad   y          credibilidad  ……………………………………………………………………………… 97
CAPÍTULO 9
EL INTERROGATORIO DIRECTO  ……………………………………………………….. 101
9.1.       Preparación     del       interrogatorio   directo  ………………………………………………. 101
9.1.1. La decisión de contrainterrogar  ………………………………………………………….. 101
9.1.2. El estudio del caso  …………………………………………………………………………… 103
9.1.3. Los objetivos del contrainterrogatorio  ………………………………………………….. 103
9.1.3.1. Favorecer la credibilidad del testigo  …………………………….. 104

9.1.3.2. Persuadir al juez de la veracidad del testimonio del testi-

go  …………………………………………………………………………………           105

9.1.4. La preparación del testigo  ………………………………………………………………….            106

9.2.      Planificación    del       examen            directo  ……………………………………………………….. 108

9.2.1. El orden de los testigos  ……………………………………………………………………..            108

9.2.2. El orden del testimonio  ……………………………………………………………………..            109

9.3.      La        ejecución         del       contraexamen  ………………………………………………………….. 110

9.3.1. La estructura del interrogatorio  ………………………………………………………….            110

9.3.2. Duración y ritmo del interrogatorio  ……………………………………………………..            112

9.3.3. La estructura del interrogatorio directo  …………………………………………………           113

9.3.3.1. Preguntas para legitimar o validar al testigo  …………………           113

9.3.3.1.1. Preguntas dirigidas a obtener un conocimiento general del testigo  ……………………………………… 113

9.3.3.1.2. Preguntas dirigidas a la cercanía del testigo con

alguna de las partes del juicio  ……………………..         114

9.3.3.1.3. Preguntas en relación con el caso concreto  ..          114

9.3.4. Preguntas dirigidas a obtener información sobre el caso  ……………………………           115

9.3.4.1. Preguntas que exponen la ocurrencia del evento  ………….           115

9.3.4.2. Descripción de los efectos de la acción  ………………………..           115

9.3.4.3. Preguntas finales o conclusivas  …………………………………….            116

9.3.5. Forma de elaborar el interrogatorio directo  ……………………………………………            116

9.3.6.         Recomendaciones    finales  ……………………………………………………………………. 117

9.3.6.1. Evitar preguntas narrativas, cerradas negativas o afirmati-

vas o de aprobación  ……………………………………………………..          117

9.3.6.2. Uso del lenguaje común  ……………………………………………….            117

9.3.6.3. Evitar rodeos  ……………………………………………………………….             118

9.3.6.4. Escucha del testigo  ………………………………………………………118

9.3.6.5. Anticipar debilidades  ……………………………………………………118

9.3.7. Análisis de un interrogatorio directo  ……………………………………………………119

9.3.8. Texto del interrogatorio  …………………………………………………………………….120

9.3.9. Cuestionario tipo test ………………………………………………………………………..CAPÍTULO 10 122
EL CONTRAINTERROGATORIO  …………………………………………………………. 125
10.1.     Preparación     del       contrainterrogatorio  …………………………………………………. 125
10.1.1. La decisión de contrainterrogar  ………………………………………………………….. 125
10.1.2. El estudio del asunto  ……………………………………………………………………….. 127
10.1.3. Objetivo del contrainterrogatorio  ………………………………………………………… 127
10.1.3.1. Objetivos defensivos  ……………………………………………………10.1.3.1.1. Limitación de daños o limitación de los efectos negativos derivados del interrogatorio di- 128
recto  ………………………………………………………….. 128
10.1.3.1.2. Desacreditar al testigo  ……………………………….. 128
10.1.3.1.3. Desacreditar el testimonio  …………………………. 129
10.1.4. Objetivos de ataque  …………………………………………………………………………. 129
10.1.4.1. Sostener nuestra línea de defensa  ………………………………… 129
10.1.5. La preparación del testigo  …………………………………………………………………. 130
10.2.     La        planificación    del       interrogatorio  …………………………………………………….. 130
10.2.1. Forma de elaborar el contrainterrogatorio  …………………………………………….. 130
10.2.1.1. Objetivos  …………………………………………………………………….. 131
10.2.1.2. Temas  ………………………………………………………………………….. 131
10.2.1.3. Líneas del contrainterrogatorio  …………………………………… 132
10.2.1.4. Preguntas  …………………………………………………………………….. 132
10.2.1.5. Evidencias  …………………………………………………………………… 132
10.2.1.6. Válvula de escape  ………………………………………………………… 132
10.3.     La        ejecución         del       contrainterrogatorio  ……………………………………………….. 134
10.3.1. El empleo de las preguntas en el contrainterrogatorio  ……………………………… 134
10.3.1.1. En defensa de las preguntas sugestivas  ……………………….. 134
10.3.1.2. Preguntas cerradas en el contrainterrogatorio ……………… 136
10.3.1.3. Preguntas abiertas en el contrainterrogatorio ………………. 138
10.3.2. El orden del testimonio …………………………………………………………………….. 139
10.3.2.1. Orden de los testigos  …………………………………………………… 139
10.3.2.2. Secuenciación del interrogatorio  …………………………………. 139
10.3.3. El control del testigo  ………………………………………………………………………… 140
10.3.4. El comportamiento del abogado con el testigo  ………………………………………… 142
10.4.     Técnicas          destructivas      del       contrainterrogatorio  ………………………………… 144
10.4.1. Desacreditar al testigo  ……………………………………………………………………… 144
10.4.1.1. Personalidad del testigo  ………………………………………………. 144
10.4.1.2. Carácter ……………………………………………………………………….. 144
10.4.1.3. Lenguaje no verbal del testigo  …………………………………….. 144
10.4.1.4. Motivación  ………………………………………………………………….. 144
10.4.2. Desacreditar la evidencia  ………………………………………………………………….. 145
10.4.2.1. Inconsistencia  ……………………………………………………………… 145
10.4.2.2. Improbabilidad  ……………………………………………………………. 145
10.4.2.3. Falta de realismo  …………………………………………………………. 145
10.4.2.4. Explorar el contexto  ……………………………………………………. 146
10.4.2.5. Explorar los detalles  ……………………………………………………. 146
10.4.2.6. Las consecuencias  ……………………………………………………….. 146
10.4.2.7. Utilizar nuestra propia historia  …………………………………….10.5.     La        fiabilidad         del       testigo:¿cómo  contrainterrogar            atacando          los        errores 146
que          cuestionan       la         fiabilidad         de        su    testimonio?  …………………………………. 147
10.5.1. Errores de observación  …………………………………………………………………….. 147
10.5.1.1. El evento  …………………………………………………………………….. 147
10.5.1.1.1. Grado de exposición  ………………………………….. 147
10.5.1.1.2. Movimiento  ……………………………………………….. 147
10.5.1.1.3. Número de personas  ………………………………….. 148
10.5.1.1.4. Violencia  ……………………………………………………. 148
10.5.1.1.5. Ambigüedad  ………………………………………………. 148
10.5.1.1.6. Sonidos  ………………………………………………………. 148
10.5.1.1.7. Habla  …………………………………………………………. 148
10.5.1.2. Condiciones de observación  ……………………………………….. 149
10.5.1.2.1. Iluminación  ……………………………………………….. 149
10.5.1.2.2. Distancia  ……………………………………………………. 149
10.5.1.2.3. Tiempo meteorológico  ………………………………. 149
10.5.1.2.4. Obstrucciones  ……………………………………………. 149
10.5.1.2.5. Distracciones  ……………………………………………… 149
10.5.1.3. Estado del testigo  ………………………………………………………… 149
10.5.1.3.1. Condición física  …………………………………………. 149
10.5.1.3.2. Estado psicológico  …………………………………….. 150
10.5.1.4. Errores de memoria  …………………………………………………….. 150
10.5.1.4.1. Olvido  ……………………………………………………….. 150
10.5.1.4.2. Sugestión  ……………………………………………………. 150
10.5.2.       Recomendaciones    finales  ……………………………………………………………………. 150
10.5.3. El uso de la repetición de preguntas  ……………………………………………………. 150
10.5.4. No solicitar explicaciones  …………………………………………………………………. 152
10.5.5. En el interrogatorio, una vez que te has anotado el tanto, ¡por dios, no sigas! 152
10.5.6. No preguntar al testigo si no se conoce la respuesta  ………………………………… 154
10.5.7. Analicemos un contrainterrogatorio  ……………………………………………………. 156
10.5.8. Texto del interrogatorio  ……………………………………………………………………. 157
10.5.9. Cuestionario tipo test  ………………………………………………………………………..CAPÍTULO 11CONTRAINTERROGATORIO Y DIVERSAS MODALIDADES DE 161
TESTIGOS  …………………………………………………………………………………………………….11.1.     Cómo   adaptarel         interrogatorio   en        funcióndel            testigo  y          su        testimo- 165
nio  …………………………………………………………………………………………………………..11.2.     ¿Es      importante       conocer            la         personalidad    de            los        testigosantes    del       in- 165
terrogatorio?         ¿Qué    puedo  hacer   al         respecto?  ……………………………………. 166
11.3.     Testigos           falsos   voluntarios  ………………………………………………………………….. 167
11.4.     Testigos           falsos   involuntarios  ……………………………………………………………….. 170
11.5.     Sujetosdébiles  ……………………………………………………………………………………… 171
11.6. El interrogatorio de la víctima  ……………………………………………………………. 171
11.7.     Interrogatorio   de        agentes            de        la         autoridad  …………………………………………. 172
11.8.     Testigos           expertos  ………………………………………………………………………………….CAPÍTULO 12 173
VIRTUDES Y DEFECTOS DEL ABOGADO AL INTERROGAR  ……… 175
12.1.     Lo        que      el         abogado           no        debe    hacer            durante            el         interrogatorio  ……………. 175
12.2.     Un       decálogo          «casi    perfecto»          del       abogado            litigante  ………………………….. 177
PRINCIPIOS ESENCIALES DEL ARTE DEL INTERROGATORIO  ……… 181
ANEXOS  ………………………………………………………………………………………………………… 183
BIBLIOGRAFÍA  ……………………………………………………………………………………………. 187

 

 

 

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