Nuestro Código Penal recoge bajo el nombre de “usurpación” cuatro figuras delictivas diferentes: la ocupación de un inmueble o la usurpación de un derecho real inmobiliario con violencia o intimidación; la alteración de términos o lindes de pueblos o heredades; la distracción del curso de las aguas; y la ocupación pacífica de un inmueble que no constituya morada.

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